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BREVE HISTORIA
En el año 1151, el rey Ramón Berenguer IV, donó
a la abadía de Fontfreda (Narbona) unas tierras para fundar un
monasterio cisterciense, del cual, en 1153, consta la primera comunidad
plenamente constituida. Esta, protegida por los reyes -la eligieron como
lugar par su sepultura- y los más importantes nobles, fue muy próspera
durante los siglos XII al XVIII, con posesiones territoriales y dependencias
en toda la Corona de Aragón, lo que facilitó la ampliación
del conjunto monástico.
A partir del s. XVIII la comunidad cayó en progresiva decadencia,
que culminó con la exclaustración de 1835. El abandono forzado
del monasterio, provocó un saqueo y destrucción que duraron
hasta 1930, cuando se iniciaron las obras de restauración. En 1940
volvieron los monjes cistercienses y en 1945 se creó la Hermandad
de Poblet.
El 1991, el conjunto monástico, fue declarado patrimonio de la
humanidad por la UNESCO.
DESCRIPCIÓN
El monasterio se compone de tres recintos cerrados. El primero, destinado
a actividades agrícolas y industriales, destaca la capilla de Sant
Jordi (1452), bonito ejemplo de la arquitectura en la época de
Alfonso el Magnánimo.
La puerta Dorada (s.XV), da entrada al segundo recinto, donde encontramos
los restos del antiguo Hospital de los Pobres, con la capilla de Sta.
Caterina (1250) y una elegante cruz (s. XVI). Fuera del recinto encontramos
el Palacio del Abad (s. XVI). Al tercer recinto se entra por la Puerta
Real, flanqueada por dos grandes torres, donde encontramos la porticada
barroca de la iglesia (s. XVII).
Paralelamente, encontramos la iglesia (s.XII), de planta basilical y tres
naves separadas por pilares cruciformes. En los laterales de un magnífico
retablo renacentista, se encuentra el panteón Real de la Corona
Catalano-Aragonesa.
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